jueves, 2 de abril de 2020

Reflexión del evangelio 2-4-2020


Queridos hermanos, en varios pasajes evangélicos vemos como Jesús discute con los fariseos y doctores de la ley. Parece una cosa de nunca acabar, es más permanentemente les nace la idea de acabar con Jesús, en vez de tratar de entender el mensaje. Cuando pecamos es porque hemos desentendido o menospreciado el mensaje de Jesús. Le damos la espalda. No le somos fieles a la promesa que hicimos en el bautismo y luego en la confirmación.

Abraham se comunicaba con Dios directamente o a través de sus enviados y escuchaba bajo las distintas circunstancias lo que Dios le proponía: una alianza que llevaba implícita una promesa inigualable, tener una gran descendencia.

Los fariseos tenían frente a frente al Hijo de Dios pero no podían aceptar que sea como uno de ellos. Puede salir algo bueno de Nazaret diría Natanahel. Para ellos Dios era algo intocable, apenas pronunciable su nombre, algo lejano, inalcanzable.

Que pensamos nosotros de Dios? Es alguien que no puedo alcanzar? No entiendo el mensaje de la cercanía?, de la presencia permanente?, de la escucha atenta que recibo de Jesús? Para eso vino el Salvador, para decirnos que Dios es un Padre atento a nuestras necesidades, pero fundamentalmente las espirituales (que nadie puede atender) porque ningún dios de peluche puede actuar ni hacer estremecer  nuestro espíritu.

Como interpreto y vivo el mensaje de Jesús en esta cuaresma? Mato el mensaje con la indiferencia o dejo que me penetre el alma ayudado con la oración humilde y sencilla? Bendiciones.

miércoles, 1 de abril de 2020

Reflexión del Evangelio 1-4-2020


Queridos hermanos, empezamos un nuevo mes, en medio de la incertidumbre y preparándonos para vivir una Semana Santa diferente, de tipo tecnológica, ya que estaremos participando desde nuestras casas. 

Nada de eso nos impide amar a Dios y dejarnos amar por El. No disminuye el valor de lo que celebramos en esos días tan importantes para la comunidad católica. Porque nos mueve una actitud de fe, que despierta en nosotros la esperanza de que esta situación acabará en algún momento y retornaremos a las actividades habituales. 

Así era la esperanza que tenían los judíos deportados en Babilonia. Deseaban volver a su tierra,  a sus prácticas laborales y cultuales como en los tiempos de paz. La diferencia es que ellos no estaban en sus hogares y nosotros si.
El mal que aqueja al hombre es vivir en la incertidumbre. Al no conocer la verdad, se deja llevar por circunstancias y conveniencias, que a veces lo lleva a cometer gruesos errores, con consecuencias irremediables. 

En el evangelio los judíos le comentan a Jesús que ellos son hijos de Abraham y que su ley es la ley de Moisés. Jesús le dice que saberse hijo de Abraham implica comportarse igual, o sea actuar con fe conforme a la Palabra de Dios. Donde tenemos puesta nuestra fe en estos días? Me dejo dominar por la pandemia? Creo en la Buena Noticia de Jesús que es la verdad que me puede llevar a sentirme y ser libre? Creo y vivo el perdón de Jesús que me libera de mi condición de esclavo del pecado?

Tengo la posibilidad en esta cuaresma de elevar muchas plegarias a Dios para alcanzar la verdad con un corazón contrito y humillado. Es tiempo favorable. Bendiciones para todos.

lunes, 30 de marzo de 2020

Reflexión de evangelio 30-3-2020


Queridos hermanos, el pasaje del evangelio de hoy (Jn 8, 1-11) se ha tornado un clásico a lo largo de la historia. Porque la actitud de Jesús que circunstancialmente se encuentra en medio de una mujer adúltera y quienes la querían juzgar, los interpeló en aquel entonces y a nosotros también, hoy. 
Nos propone un examen de conciencia cabal y sincero, para que deduzcamos cuantas veces hemos prejuzgado al prójimo sin pensar siquiera si estamos en condiciones de hacerlo. 

Las palabras de Jesús “aquel que no tenga pecados, que tire la primera piedra”, nos frena el impulso acusador. Además, le hemos otorgado la oportunidad de defensa? porque tampoco lo hicieron los acusadores de aquel entonces. Pensemos que independientemente de las causas que la llevaron a esa situación, fue tan débil como yo lo soy ahora, tan pecadora como yo, y tan necesitada de Jesús como yo.  

En esta quinta semana de cuaresma, en preparación al próximo domingo de Ramos, nos preparamos con una oración interior, pidiendo a Dios por nuestra conversión y por la de nuestra comunidad, para vivir conforme a los valores evangélicos, que nos llaman a la reconciliación conmigo mismo, con mis seres queridos que son los más próximos y con aquellos alejados de mi por haberlos prejuzgado.   

Que nuestra santísima Madre nos ayude en estos momentos de zozobra por la pandemia y nos haga brotar del corazón las mejores intenciones para que conviertan en las mejores acciones a favor de los demás. Bendiciones para todos

domingo, 29 de marzo de 2020

Reflexión del evangelio domingo 29-3-2020

Queridos hermanos, llegamos al 5to domingo de cuaresma con una experiencia única de convivencia hogareña y de comunicaciones tecnológicas. Aun así, el mensaje de Jesucristo sigue siendo válido en el propio contexto donde nos encontramos, porque donde haya un acto de amor, un acto de servicio, un acto de atención al necesitado, en este caso un enfermo, o controlando que se cumpla la ley, allí está presente el Señor para darle aliento, suscitando un espíritu servicial, protegiendo a su propia familia.   

El evangelio comienza diciendo “había un hombre enfermo”. Podríamos decir “había una sociedad enferma”. Esa sociedad es aquella que vive una o varias “grietas”, motivadas por prejuicios y caprichos. Es aquella donde se manifiestan las luchas por diferencias políticas, ideológicas, religiosas y que los medios de comunicación se esfuerzan en resaltar a toda hora, por una cuestión de rating.

Dice el evangelio que Jesús después de enterarse de que su amigo Lázaro estaba muy enfermo, siguió haciendo sus cosas, y al final su amigo, hermano de Marta y María  murió. Hoy la sociedad se lamenta de tantos muertos por el coronavirus y aparentemente Dios está ausente. Sin embargo, nos enteramos que muchos están sanando, se están recuperando, están volviendo con sus familias, como una forma de resurrección.

Decir que el mundo con sus guerras, con sus antipatías, sus muertes por razones xenofóbicas, políticas, religiosas, huele mal, igual que Lázaro después de cuatro días de muerto.

Hoy, mientras vivimos esta particular cuaresma, vivimos la presencia de un enemigo común, que no respeta sexo, edad, religión, culturas. Este signo de estos tiempos nos dicen que Dios espera de nosotros que volvamos a Él y lo reconozcamos como único salvador de nuestra condición de pecadores, porque en definitiva alguna vez nos iremos de este mundo para resucitar gloriosos con un cuerpo nuevo y un espíritu purificado.  No escondamos nuestra esperanza.

Cada día que Dios nos regala es una oportunidad de volver  nuestra mirada al cielo y confiar en Él. No los desperdiciemos. Bendecido domingo para todos.

viernes, 27 de marzo de 2020

Reflexión del evangelio 27-3-2020


Queridos hermanos, mientas esperamos gozosos la bendición Urbi et Orbi que el Papa Francisco impartirá hoy a todo el mundo, haciéndose eco del flagelo que azota al mundo por esta pandemia, nos internamos en la Palabra del evangelio, donde Jesús enseña. Aquella persona a quien sus contemporáneos llamaban maestro, durante su vida pública se dedica a enseñar, a transmitir la buena noticia, la venida del Reino, el perdón de los pecados, la salvación a todos los hombres, pero sin embargo no todos entienden ni aceptan ese mensaje. Igual que hoy. Es más, en estos tiempos se vuelve a poner en duda su presencia, su mensaje, su origen, su intención, como si las leyes económicas y financieras fueran las que gobiernan el mundo y sus circunstancias.

Si el hombre es tan dado de sí mismo, si se siente tan completo y autosuficiente, ¿por qué un ser tan diminuto, prácticamente invisible, ha producido tantas alteraciones e inconvenientes en los sistemas de salud, en las más importantes empresas de transporte del mundo, en las bolsas de comercio,  aun en el diario vivir y convivir de las familias, sin respetar edades, culturas, razas ni religiones?

Seguramente hay razones de estrategia y de inversión que no se han hecho, pero también para los católicos sucede que no se ha escuchado al verdadero maestro. Decimos que lo conocemos a Jesús pero no hacemos lo que nos dice, que lo urgente supera a lo importante y que nuestras propias razones siempre están primeras en la lista. Si no fuera así, por que se desobedece tanto las restricciones a la cuarentena?

En este tiempo de cuaresma, con una cuarentena impuesta por las circunstancias, volquémonos a la oración, al ayuno y a la limosna por tantas necesidades que están surgiendo. Sabremos decir así que hemos escuchado al verdadero maestro que es Jesús. Bendiciones.    

miércoles, 25 de marzo de 2020

Reflexión del Evangelio 25-3-2020


Queridos hermanos, hoy la iglesia celebra como Solemnidad la Anunciación de la Encarnación del Hijo de Dios, a nueve meses de la fiesta de Navidad. Quien sería el Emmanuel, el “Dios con nosotros” anticipado por el profeta Isaías, toma carne y sangre humana, en un tiempo fijado por la naturaleza, dando a entender como lo sobrenatural y eterno, se anonada confluyendo en un seno virginal, para cumplir la Voluntad de Dios, y que se realice así, el Misterio de Salvación para la toda la humanidad. También la iglesia celebra toda vida, especialmente la vida del niño por nacer. 

Si buscáramos una imagen que represente a la Virgen María, diríamos que es una escalera, por donde desciende desde el cielo la Gloria del Padre en Jesucristo, permitiendo que viva entre nosotros para revelarnos la Sabiduría en el Espíritu Santo. También podríamos imaginarnos a María como un puente que conecta a la humanidad con el cielo, si la imitamos a Ella, como modelo de sencillez, humildad, entrega y obediencia.

En este tiempo de cuaresma en que la humanidad sufre y se acongoja por la muerte de tantos jóvenes y adultos  ante una incontrolable pandemia, Dios se vuelve a hacer presente en la conmemoración de la Anunciación, para recordarnos que solo Él es capaz de darnos vida y Vida en abundancia. Que las tribulaciones y las pruebas deben fortalecer nuestra esperanza, y que sólo el amor es capaz de cambiar nuestras actitudes frente a las necesidades del otro.  

La oración puede fortalecer espiritualmente a los pueblos, y la fe puede ayudarnos a sobrellevar el momento. El “Alégrate” que le dice el ángel Gabriel a María, debe ser como un soplo de esperanza en este tiempo en que parece que todos nuestros planes y proyectos se cayeron al suelo. Sigamos en oración acompañando las intenciones del Papa Francisco y participemos de las misas y adoraciones aunque sea en forma virtual, aprovechando la tecnología de hoy, para escuchar el mensaje que Jesús nos dejó hace más de 2000 años y aún sigue vigente. Bendiciones para todos.


martes, 24 de marzo de 2020

Misa en directo P Carmona dede Confidentia

Semana Santa 2020


La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, he emitido un comunicado dirigido a los obispos, en los que sugiere que las procesiones de Semana Santa se pospongan hasta mediados de setiembre como medida de prevención ante la emergencia de coronavirus.

“Las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual, a juicio del obispo diocesano podrán ser trasladadas a otros días convenientes, por ejemplo el 14 y a5 de septiembre”, se señala en el documento que ha sido publicado en la cuenta oficial de twitter del cardenal africano, Robert Sarah, quien preside este organismo del Vaticano.

El texto recoge directrices e indicaciones que deberán ser valorados en última instancia por el obispo diocesano, para realizar los actos y cultos de la Pasión del Señor después del verano, tras la suspensión de estos por la crisis sanitaria mundial.



Reflexión del Evangelio 24-3-2020


Reflexión del evangelio 24-3-2020

Queridos hermanos, hoy para nuestro país es feriado nacional en Memoria por la Verdad y la Justicia.   Fue la parte de nuestra historia que como país, no quisiéramos volver a vivir, por las consecuencias sociales, políticas y económicas que tuvo. Utilizando palabras similares y como lectura de la historia, los católicos tenemos el compromiso espiritual y real de honrar y adorar a Dios, que es en realidad Verdad y Justicia, especialmente en este tiempo de cuaresma en que el mundo vive una situación particular por la pandemia, un flagelo que se extiende sin respetar clases sociales, edades, religiones, ni fronteras.

En el evangelio de hoy Jesús se cruza con un enfermo de hace muchos años y le pregunta si quiere sanarse. Él le comenta de la imposibilidad de acercarse al agua de la piscina donde se sanaría, sólo por estar en contacto con el agua que tenía propiedades curativas. El enfermo no relacionó la pregunta con la posibilidad de que Jesús mismo lo curara. Para él era una persona cualquiera que le hacía una pregunta más.

Jesús es el agua viva y sanadora que no solo curó al enfermo por propia iniciativa en aquella oportunidad, sino que también es quien se cruza con nosotros en algunos momentos de nuestra vida y nos propone, una y otra vez, sanarnos de nuestras enfermedades: egoísmo, vanidad, soberbia, y cuantas más. Y nosotros pensamos que nuestra cura o solución es que se cumplan nuestros deseos: que mi esposa/o me ame tal cual soy, que mis jefes laborales reconozcan mis talentos y me asciendan,  que mis hijos adolescentes sean puros y obedientes, que me familia y yo estemos sanos y seamos deportistas, que tenga capacidad de ahorro para poder cambiar el auto, en fin, que nos podamos acercar a la pileta de nuestras apetencias personales.

No pensamos que la salud y la vida están en Jesús,  que en Él encontramos la fortaleza a nuestras debilidades y frustraciones, que Él nos pide oración y confianza en este tiempo de pandemia que coincidentemente ocurre en tiempo de cuaresma, tiempo de oración, de ayuno y limosna, que también es tiempo de recogimiento (cuarentena), de colaboración (quedarse en casa), de limosna (no acaparar cosas del super), de ayuno (no añorar las cosas que no se pueden hacer por el confinamiento).

Nada ocurre por casualidad. Todo tiene un orden establecido. Es Dios quien nos vuelve a preguntar si queremos ser sanados, pero por Él mismo, no por nuestras falsas creencias. La vida del cristiano es una vida de fe y de permanente agradecimiento por los dones recibidos. Sigamos en oración por nuestra patria terrenal, en espera de encontrarnos algún día en la celestial. Bendiciones.



lunes, 23 de marzo de 2020

Reflexión del Evangelio 23-3-2020


En tiempos de Jesús, la Judea estaba bajo dominio del Imperio Romano, por eso era común que las tropas estuvieran a cargo de jefes militares o funcionarios llamados reales porque estaban bajo el régimen de un rey (posiblemente Herodes). No necesariamente eran personas religiosas pero en este caso encontramos en este funcionario una persona de fe.

Confluyen así tres factores o circunstancias, una persona enferma gravemente, una persona de fe y Jesús. Nos preguntamos, cuantas veces nos hemos encontrado en esa misma circunstancia?. Cuanta fe hemos puesto para interceder por alguien? Si Jesús fuera alguien distante no tendría sentido tener fe, pero si Él está siempre presente, porque está a la “vuelta de nuestro corazón”, la plegaria seguramente llegará a su infinita misericordia. Después nuestra esperanza descansará en su Voluntad, y lo que Dios Padre decida, será lo mejor para nosotros y para los que nos rodean.

Ante la insistencia Jesús reacciona y le confirma la sanación del hijo del funcionario. La distancia entre Caná de Galilea y Cafarnaúm es de casi 40 Km, por lo que demoraron en reencontrarse con su hijo. Allí le dijeron que el joven mejoró a la hora séptima que sería la una de la tarde, coincidiendo con el momento en que Jesús le aseguró que sanaría.

Nuestra historia como cristianos es la historia de nuestra fe y de cuanto amor despertó el sabernos amados por nuestro Señor. La actitud del bautizado es un permanente estado de agradecimiento al Padre providente por todos los bienes recibidos. Aprovechemos este tiempo de cuaresma para meditar sobre la Palabra de Dios, fuente de sabiduría y de paz.



domingo, 22 de marzo de 2020

Reflexión del Evangelio 22-3-2020

Domingo 22 de marzo de 2020

Queridos hermanos, que nuestra vida sea un camino de agradecimiento a Dios Padre Creador porque hizo todo maravillosamente, empezando por la luz. No existiría el universo sin la luz. La vida sobre la tierra no se hubiera manifestado si no hubiera estado la luz desde el principio. Aun nuestro ser, hecho maravillosamente a imagen y semejanza de Dios necesita de la luz interior para poder discernir sobre los signos de los tiempos, y vaya que la necesitamos en estos momentos, en que las sombras de la muerte cubren algunas zonas de este bendito planeta por una pandemia, lejos de ser controlada y comprendida.

El evangelio nos invita a pensar que hay dos cegueras, una voluntaria y otra involuntaria. Ser ciego de nacimiento (involuntario) tiene una doble consecuencia: no sólo no ver las formas grandes (las pequeñas si, a través de las manos), sino que tampoco se le pueden enseñar los colores, porque sólo se aprenden por experiencia propia. Son intraducibles. La ceguera voluntaria es actitudinal y es propia del necio, una persona incapaz de reconocer como cierto lo que está viendo con sus propios ojos. Es incapaz de relacionar el hecho evidente por un preconcepto que le impide razonar libremente. Era el caso de los fariseos ante la evidente curación del ciego de nacimiento por parte de Jesús.  

¿Cuántas veces hemos tenido algún comportamiento similar a este tipo? Hay circunstancias externas que nos llevan a tomar decisiones que necesariamente las tamizamos a través de nuestros propios gustos o conveniencias. Pensemos en esta circunstancia de la pandemia. Por qué hay personas que desoyen la cuarentena, poniendo en riesgo su vida y la de las demás? Porque consideran su propia necesidad (ciega decisión) más importante que la salud de todos.
La salud es un don, un bien que proviene de Dios, pero también es frágil, y si bien la ceguera de nacimiento no es una enfermedad en sí, sino una incapacidad, la ceguera por necedad si es una enfermedad del alma y un pecado atentar contra la salud del otro.

Cuando Jesús le devuelve la vista, le abre las puertas a un mundo que él desconocía. Cuando aceptamos los preceptos de Dios y lo vivimos desde el corazón, tenemos una nueva visión del mundo, porque lo empezamos a ver como Dios lo ve.




Lecturas del día 22-3-2020


Primera lectura
Lectura del Primero Libro de Samuel
1 Sm 16, 1b. 6-7. 10-13ª

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: “Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete”.
Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó: “Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey”. Pero el Señor le dijo: “No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”.
Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: “Ninguno de éstos es el elegido del Señor”. Luego le preguntó a Jesé: “¿Son éstos todos tus hijos?” Él respondió: “Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño”. Samuel le dijo: “Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue”. Y Jesé lo mandó llamar.
El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque éste es”. Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Ef 5, 8-14
Hermanos: En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad. Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte en las obras estériles de los que son tinieblas.
Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas que ellos hacen en secreto da vergüenza aun mencionarlas, al ser reprobadas abiertamente, todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz.
Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.

Evangelio según san Juan
Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38
En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento. Escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte en la piscina de Siloé” (que significa ‘Enviado’). Él fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él, sino que se le parece”. Pero él decía: “Yo soy”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo”. Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?” Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?” Él les contestó: “Que es un profeta”. Le replicaron: “Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?” Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?” Él contestó: “¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?” Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es”. Él dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose, lo adoró.