Queridos hermanos, en varios
pasajes evangélicos vemos como Jesús discute con los fariseos y doctores de la
ley. Parece una cosa de nunca acabar, es más permanentemente les nace la idea
de acabar con Jesús, en vez de tratar de entender el mensaje. Cuando pecamos es
porque hemos desentendido o menospreciado el mensaje de Jesús. Le damos la
espalda. No le somos fieles a la promesa que hicimos en el bautismo y luego en
la confirmación.
Abraham se comunicaba con Dios
directamente o a través de sus enviados y escuchaba bajo las distintas
circunstancias lo que Dios le proponía: una alianza que llevaba implícita una promesa
inigualable, tener una gran descendencia.
Los fariseos tenían frente a
frente al Hijo de Dios pero no podían aceptar que sea como uno de ellos. Puede salir
algo bueno de Nazaret diría Natanahel. Para ellos Dios era algo intocable, apenas
pronunciable su nombre, algo lejano, inalcanzable.
Que pensamos nosotros de Dios? Es
alguien que no puedo alcanzar? No entiendo el mensaje de la cercanía?, de la
presencia permanente?, de la escucha atenta que recibo de Jesús? Para eso vino
el Salvador, para decirnos que Dios es un Padre atento a nuestras necesidades,
pero fundamentalmente las espirituales (que nadie puede atender) porque ningún dios
de peluche puede actuar ni hacer estremecer
nuestro espíritu.
Como interpreto y vivo el
mensaje de Jesús en esta cuaresma? Mato el mensaje con la indiferencia o dejo
que me penetre el alma ayudado con la oración humilde y sencilla? Bendiciones.


