miércoles, 1 de abril de 2020

Reflexión del Evangelio 1-4-2020


Queridos hermanos, empezamos un nuevo mes, en medio de la incertidumbre y preparándonos para vivir una Semana Santa diferente, de tipo tecnológica, ya que estaremos participando desde nuestras casas. 

Nada de eso nos impide amar a Dios y dejarnos amar por El. No disminuye el valor de lo que celebramos en esos días tan importantes para la comunidad católica. Porque nos mueve una actitud de fe, que despierta en nosotros la esperanza de que esta situación acabará en algún momento y retornaremos a las actividades habituales. 

Así era la esperanza que tenían los judíos deportados en Babilonia. Deseaban volver a su tierra,  a sus prácticas laborales y cultuales como en los tiempos de paz. La diferencia es que ellos no estaban en sus hogares y nosotros si.
El mal que aqueja al hombre es vivir en la incertidumbre. Al no conocer la verdad, se deja llevar por circunstancias y conveniencias, que a veces lo lleva a cometer gruesos errores, con consecuencias irremediables. 

En el evangelio los judíos le comentan a Jesús que ellos son hijos de Abraham y que su ley es la ley de Moisés. Jesús le dice que saberse hijo de Abraham implica comportarse igual, o sea actuar con fe conforme a la Palabra de Dios. Donde tenemos puesta nuestra fe en estos días? Me dejo dominar por la pandemia? Creo en la Buena Noticia de Jesús que es la verdad que me puede llevar a sentirme y ser libre? Creo y vivo el perdón de Jesús que me libera de mi condición de esclavo del pecado?

Tengo la posibilidad en esta cuaresma de elevar muchas plegarias a Dios para alcanzar la verdad con un corazón contrito y humillado. Es tiempo favorable. Bendiciones para todos.

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